miércoles, 3 de junio de 2015

El Extranjero, Albert Camus


11 comentarios:

  1. Para empezar
    Aquel año de 1999 siempre será recordado porque fue el tiempo en que el euro fue la moneda oficial de diversas naciones occidentales. Recuerdo que el Papa Juan Pablo II inició su cuarto viaje a nuestro país. En la UNAM se iniciaba la huelga de estudiantes que paralizaría a toda la universidad y sus preparatorias. Asesinaban a Paco Stanley, no sé si por ser mal conductor o simplemente por sus nexos con el narcotráfico, quizás por ambas cosas. En Perú se daba una de las últimas o probablemente la última estocada a los movimientos revolucionarios latinoamericanos, con la captura del líder de Sendero Luminoso, Óscar Ramírez. Rosario Robles asumía la jefatura del gobierno capitalino, aun estábamos muy lejos de saber de sus amoríos argentinos. Finalmente Pachuca se coronaba campeón del futbol mexicano a costa del Cruz Azul.
    Era fines de una época gloriosa en muchos sentidos particulares y fines de una década empeñada por asesinatos y fraudes electorales. Así, recuerdo aquel día en que me quedé de ver con mi novia (quien me amaba tanto) de aquellos días, la cita era Gandhi de Quevedo. Mientras la esperaba comencé a revisar libros, a hojearlos, a leer la cuarta de forros, en fin…, a maravillarme con tanto títulos y a desilusionarme con los precios. Tome uno, de un autor que nunca había leído: Albert Camus y el título era El Extranjero; la portada estaba ilustrada con una fotografía de Marcello Mastroiani en cuclillas. Comencé a leer: “Mersaoult…, vive una angustiosa situación que lo lleva a sentirse un extraño en su medio. Íntimamente ajeno al alcance moral de sus actos, llega al asesinato, a la prisión, al patíbulo, y no hay para él en este inevitable proceso, ni rebeldía ni esperanza”.
    Me atraparon estas palabras y comencé a leer el libro desde el principio. En cuanto llegó mi novia (quien me amaba tanto), le comenté mi descubrimiento. Ella ya lo conocía, incluso tenía éste y otros libros más de Camus. Me dijo que era existencialista y que junto con Sartre eran los máximos exponentes.
    No tenía dinero así que la novia que me amaba tanto tuvo que financiar la compra del libro.

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    1. Hola amigo Gerardo, como ya te había comentado esta forma de contextualizar la época en la que leíste a Camus me recordó un poco a José Agustín y sus Tragicomedias, viendo varios aspectos de un mismo momento, con respecto al Extranjero yo lo leí cuando estudiaba la prepa y para ser honesta, fue una de las tantas tareas que te dejan, sin embargo el libro me gustó y lo que me intrigó y en donde se enfocó mi atención era en que no podía comprender como una persona lograba andar por la vida, sin tomar verdaderas decisiones dejándose arrastrar a cada momento por las situaciones, por las propuestas (la de boda, por ejemplo), por los amigos, etc., sin mostrar el más mínimo interés.
      Pero ahora que vuelvo a leerlo mi pensamiento con respecto al personaje es: hizo lo que quería, lo que estaba bien para él y no busca molestar a los demás, aunque ellos así lo perciban y el asunto del asesinato, aunque puede parecer frio y al imaginar la escena, solo puedo pensar en un hombre con las características de Mersault, solo actuó.
      El personaje me gusta, se mantiene en lo que piensa en todo momento, es honesto consigo mismo y con los demás a pesar del momento y a pesar de ser el extranjero.

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    2. Así pasa a menudo, hay libros que dejan en las escuelas que marcan la vida; desgraciadamente hay otros que sólo son piedras en el camino para tomar la afición por la lectura. Mucho tiene que ver en cómo te motive el profesor y un tanto el contexto en que andes en determinada época. Muy bien...

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    3. Así pasa a menudo, hay libros que dejan en las escuelas que marcan la vida; desgraciadamente hay otros que sólo son piedras en el camino para tomar la afición por la lectura. Mucho tiene que ver en cómo te motive el profesor y un tanto el contexto en que andes en determinada época. Muy bien...

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  2. El Extranjero soy yo ¿o quién?
    Para estas fechas ya había leído innumerables obras que me habían impactado y escribía textos sintiéndome poeta maldito o escritor beatnik. Pero El Extranjero tuvo esa magia que me atrapó desde un inicio, en cada escena, en cada palabra, en cada acción quedaba perplejo por el manejo del lenguaje, por las palabras profundas de Camus y por ese manejo dinámico de su narrativa.
    Creo que aún hoy en día me siento más reflejado con la generación beatnik, pero esa vez me quedé anclado ante la fuerza descomunal del existencialismo. Me decía a mí mismo que no era posible, pero efectivamente estaba siendo un espejo en el que me miraba, en el que, como Alicia, traspasaba las fronteras para insertarme en la historia. No es que me refleje en el protagonista asesino, acto que nunca haría, sino en la insensibilidad, en el hermetismo, en no arrepentirse, en el no tener sentimientos profundos hacia la gente cercana, en general en el vale madrismo, ante hechos importantes y ante gente cercana.
    ¿Quién era yo?, ¿acaso Mersaoult o algún personaje de Burroughs, Kerouac o Bukowsky?
    El destino, ese maldito (término que lo utilizo solamente para hacerlo más llamativo) destino me daba una maldita bofetada, porque entonces supe que mi escritura le faltaba algo más y ese más era el existencialismo, ese era Camus; era la parte de mí que no conocía y que ahora surgía como una existencia reveladora.
    Comencé a escribir y escribí y escribí y escribí y cuanto escribí lo tiré a la basura. Nunca llegué a escribir algo que me llenara los sentidos y maldije a Camus por haber escrito algo tanto grandioso y tan monumentalmente hermoso.

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    1. Estos son algunos datos que comparte Andrés Felipe y Fredy Cante, con respecto a Albert Camus y me parecen interesantes y que de alguna manera reflejan la grandeza y congruencia del autor.

      Camus promovió la solidaridad con las manifestaciones de estudiantes, obreros y objetores de conciencia.

      Camus desdeñaba la violencia por definición, regla de pensamiento que modificó por la invasión de los nazis a Francia, lo que explica su participación en la Resistencia, pero también su abstención de ejercer la violencia.
      Camus extendió el rechazo al uso de la violencia como método por los Estados totalitarios y los grupos insurgentes.

      De su discurso “El testigo de la libertad” se destaca: 1) no hay vida sin diálogo, lo que equivale a persuadir, no ainsultar o intimidar; 2) los dominadores de izquierda a derecha buscan desaparecer a sus contrarios (acallarlos o matarlos); persiguen la unidad, en lugar de la armonía de contrarios; 3) donde hay injusticia se justifica el desorden social, el antídoto es gobernar con justicia; 4) el engaño, la violencia y el sacrificio ciego han fracasado como formas de hacer política; por consiguiente, queda la obstinación con la dignidad humana y la prudente lealtad; 5) después de la bomba atómica debemos optar por usar la ciencia sin generar destrucción u optar por el suicidio colectivo.

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  3. Para finalizar
    Albert Camus vivió entre la pobreza y hubo un tiempo que trató de ser futbolista, gracias a la divinidad no lo fue. Argelino de nacimiento, pero educado en la cultura francesa.
    Indudablemente, vivió el desastre y la pobreza que dejó la Segunda Guerra Mundial, la posguerra es una etapa dura para la Europa victoriosa y para la derrotada. Las consecuencias de una guerra siempre es devastadora para ambas partes. Así, el pensamiento de la posguerra cambió radicalmente; Víctor Frankl, desde los campos de concentración, proponía la logoterapia. Sartre tomaba fuerza con el existencialismo. Gramsci escribía sus cuadernos desde la cárcel y Heidegger se hacía famoso en Alemania. Herman Hess era venerado (y aun sería venerado por la generación hippie) por libros como la Demian, La ruta interior, Shidartta, entre otros más.
    Así, Camus publica El Extranjero en plena Guerra Mundial, 1942, aun así deja ver toda la deshumanización y la desolación de la posguerra. ¿Hay una falta de valores de Mersaoult? Probablemente, como lo fue la misma guerra. Hay una pérdida de religiosidad en el protagonista; no hay un temor a un dios omnipresente ni al castigo divino, después de todo solamente se sigue un instinto. Es indudable que nuestros valores están enmarcados en todo lo que nos ha dicho la iglesia, del bien y del mal, y es con base en ello que actuamos en sociedad.
    ¿Es un ser antisocial, Mersaoult? Probablemente sí, porque no está respetando la ley de los hombres y la ley divina de no matar, de respetar al semejante. ¿Pero en esta época quién respeta a quién? Era la ley de la selva, del más fuerte, del más poderoso. Mersaoult está inmerso en este juego que todos jugamos, en sobrevivir por sobre los demás. ¿Matar a un árabe? Si, matar en esa época era común, matar a judíos, a hombres de color, por su religión, por sus creencias. Matar a niños por el simple hecho de no ser de una nacionalidad. La muerte ronda por las calles de Europa sin que nadie haga algo, muertes por hambre, muertes por pleitos, muertes y muertes y más muertes.
    ¿Era un hombre sin sentimientos porque no sintió nada al enterrarse de la muerte de su madre? ¿Acaso tenía que sentir algo? La sociedad y sus valores universales nos dice que debemos sentir algo por la muerte de un familiar cercano. Quizás sea bueno hacer una narración con la relación de Mersaoult con su madre, desde pequeño hasta su adultez. ¡Cuántas cosas saldrían, si lo viéramos desde la óptica psicológica! Claro esto ya entra más allá de la novela. Bien, dejémoslo así.
    A mi parecer no es un hombre perturbado, ni mal emocionalmente, ni mucho menos es que esté mal psicológicamente. Simplemente es un hombre de la época y hasta diría yo, que un hombre libre, sin ataduras convencionales, ni religiosas, ni mucho menos morales. En este sentido me acuerdo de Zorba el griego, quien también vive de la misma manera, con la diferencia de que no asesina a nadie.
    Las escenas que más me encantan son: la insensibilidad cuando se entera de la muerte de su madre, cuando mata al árabe, en aquella parte que relata que lo deslumbra el puñal, y aquella en que no quiere ver al sacerdote para confesarlo. No cabe duda que es un hombre congruente consigo mismo.

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    1. Siguiendo tus comentarios Gerardo y con respecto a que si hay una falta de valores en el personaje, yo creo que no, tenía valores y sólidos, que no eran los mismos de la sociedad en la que estaba, eso era cierto pero era un hombre responsable, honesto, veraz, respetuoso, congruente y sí era un ser antisocial que no se ajustaba al norma del momento, al “ideal” de hombre que se le exigía, no lloró por la muerte de su madre y cómo bien dices Gerardo por qué tenía que hacerlo acaso no sé entiende que cada quien tiene sus maneras de enfrentar las pérdidas, no es algo generalizado, algunos lloran, otros beben, existen quienes se incorporan al trabajo de manera inmediata y él, pues siguió su vida ¿Dónde está lo “malo”? o acaso era mejor montar todo un drama para tener contenta a la gente, reitero era un hombre congruente.

      La escena que no me agrada y que para mí se torna un poco fastidiosa es la del sacerdote en el afán de querer imponer su punto de vista y querer buscar las mil razones del porque el otro está mal y él está bien, excelente por Mersault que se mantiene en lo que piensa aun estando a un paso de la muerte.

      Otro aspecto que es importante resaltar y que prevalece en los tiempos, es el hecho de desaparecer al otro, al que es diferente y se ha salido de la norma, el juicio de Mersault es rídiculo, en donde el único fin es castigar al que no piensa y actúa como todos los demás, al anormal, al extranjero, al extraño.

      De manera general me gustó el personaje.

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  4. Recomendación
    Vean la película de El Extranjero, algunos dicen que no es tan buena como el libro y otros dicen que es igual de buena. Cada quien saque sus conclusiones.

    • Visconti, L. (Director). Lo straniero (El Extranjero).
    En YouTube está en la siguiente liga:
    https://www.youtube.com/watch?v=91F1aVg3N0M

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  5. Para empezar, mi opinión no es sobre la época, sobre los antecedentes históricos o sobre el autor que es magnífico, me centro en mi opinión personal e inalterable del personaje principal y el reflejo que me produce.

    El libro se llama “El extranjero” ¿Qué es un extranjero? el concepto parte de la visión del que lo usa… un extranjero será alguien ajeno a mi entorno, a mi país, a mi lugar de origen… el punto de referencia para generar un extranjero es a partir de uno mismo, de la persona que lo mira, que habla de él, que lo crea… que lo escribe. El extranjero será siempre el Otro en relación con quien de él habla.

    Vamos más allá del simple patriotismo, los significados son más profundos que la piel exterior de su concepto, surgen como las semillas de la profunda tierra… entonces entiendo que el Extranjero será alguien que resulta ajeno de mi Origen… cognitivo, emocional y hasta físico.

    Así pues, Camus creó a su Extranjero a su imagen y semejanza… así como dice ese viejo cuento que hubo un Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza; un espejo para reflejar esa Enajenación, ese villano con el que nos identificamos, arquetipo de lo rechazado que no es más que un pedazo de la cultura y su malestar, de quienes lo leen y buscan en su forma los símbolos de lo ideal, admirable o detestable.

    En mi caso, el Extranjero como personaje es chocoso, detestable en medida que se deja llevar por la vida como una hoja por el agua, inaceptable porque se vuelve una esponja que se mimetiza con el gris del sinsentido de la época en que le tocó existir, y nada tiene para brindar ni para esperar, y la vida es un camino por el que transita por mera casualidad, es irrelevante como todo, ¿amigos? Me da lo mismo ¿casarme? Contigo o con la que sea ¿asesinato? Meramente circunstancial. Ni me importa, ni me interesa, ni lo comprendo…

    En esa época o en esta, aunque tu comportamiento resulte congruente, coherente y leal a tí, antes necesitas saber quién eres; nuestro Extranjero no tiene la más remota idea ni le interesa… un asesinato es un acto completamente humano y no por ello es admirable; el desinterés también es humano y no por ello resulta deseable… Así que el extranjero me molesta, con su coherencia y fidelidad a su abulia de naturaleza, me resulta insoportable porque su acción en el mundo y el mundo en sí “le es indiferente” un ser que existe como un mero conductor de paso de los eventos que le rodean, sin hacer resistencia, luz o presencia, es un síntoma de las necesidades que tiene que cubrir, de los demonios a los que se enfrenta cuando cierra los ojos, o los abre o sigue respirando. No me gustan los seres sinsentido, ni en papel, ni en carne y hueso, en la posguerra o en tiempos de paz.

    Y reconozco las opiniones admirativas con relación al personaje por aquellas características merecedoras de reconocimiento o admiración, las acepto como reales, más no comparto simpatía por ese ser.

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  6. Esmeralda, respeto tu opinión, pero la verdad es que a mi me encanta el personaje, tan natural, simple y a la vez complejo, porque se sale de lo establecido por la sociedad.

    Me encantó tu análisis y que bueno que no te fuiste a los antecedentes ni al contexto, porque yo ya lo había hecho extraordinariamente, jajajaajaj

    Por eso lo apasionante de una lectura, cada quien tiene diversas visiones, lo cual hace una polémica agradable.

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